Investigadores adiestraron a 18 caninos y al usar un escáner de imágenes por resonancia magnética, registraron su actividad cerebral mientras escuchaban grabaciones de audio de extractos de ‘El Principito’ en español y húngaro.

Un estudio reciente, llevado a cabo por científicos austriacos asegura sobre el descubriento de una nueva capacidad de observación conque cuentan los perros, cuando los eventos que ocurren a su alrededor no se corresponden con las leyes de la física.

Durante las pruebas, los investigadores entrenaron a 14 perros domésticos adultos para que colocaran sus cabezas sobre una superficie acolchada y permanecieran ahí, con el fin de mostrarles dos animaciones realistas en 3D en una pantalla de computadora. detalla el estudio, publicado en la revista Biology Letters.

«Probamos 14 perros domésticos (cinco border collies, cinco mestizos, dos labrador retrievers, un collie, un pastor australiano; edad media: 30,6 meses, rango: 13–79 meses; ocho hembras, seis machos)», reseña el texto.

El uso de técnicas de seguimiento ocular y pupilometría, permitió a los expertos lograr determinar que los animales siguieran de cerca los movimientos de dos objetos esféricos situados en dos diferentes videos.

«Les presentamos a los perros un video de familiarización y dos videos de prueba diferentes. Los videos (velocidad de cuadro: 100 fps) tuvieron una duración de 3,7 s, pero extendimos el tiempo de presentación del último cuadro de video en el experimento para una duración total del video de 4,5 s en las pruebas de familiarización y 13,5 s en las pruebas de prueba», señalan los investigadores.

En la primera simulación, aparece una pelota pequeña rodando hacia otra hasta su colisión, lo cuál provocó que el objeto impactado se moviera, este es un fenómeno conocido como ‘causalidad por contacto’ y es considerado como uno de los principios fundamentales que nos permiten dar sentido al entorno físico, se eindica en el texto.

El segundo video, muestra como los objetos se movían con la misma sincronización y propiedades cinemáticas que en el primero, sin embargo, la bola comenzó a moverse sin haber sido impactada, reflejando un «incumplimiento de la expectativa» que los perros tienen sobre comportamiento que los objetos debían mostrar, y de lo cuál, aseguran los investigadores, los caninos se dieron cuenta de ello.

«De acuerdo con la hipótesis de la percepción causal, la impresión de que la pelota de lanzamiento pone en movimiento a la pelota objetivo desde la distancia podría haber aumentado el interés de los perros por la pelota de lanzamiento», asegura el estudio.

Los autores de la investigación, explican que, a la espera de que algún otro acontecimiento explicara el movimiento de la pelota sin haber sido impactada por otro objeto, los perros entraron en una especie de estado de mayor receptividad.

Según indicaron, ese fenómeno supone la capacidad que tienen los perros, además de utilizar los sentidos del olfato y el oído para comprender el mundo circundante, para darse cuenta también, sobre la causalidad por contacto, igualando ese sentido al que poseen otras especies de mamíferas mediante el uso de herramientas, por ejemplo, los primates y el género humano.

«La causalidad de contacto es uno de los principios fundamentales que nos permite dar sentido a nuestro entorno físico. Desde una edad temprana, los humanos perciben los eventos de lanzamiento contiguos espacio-temporalmente como causales. Sorprendentemente, se sabe poco sobre la percepción causal en animales no humanos, particularmente fuera del orden de los primates», explica el estudio.

Investigadores adiestraron a 18 caninos y al usar un escáner de imágenes por resonancia magnética, registraron su actividad cerebral mientras escuchaban grabaciones de audio de extractos de ‘El Principito’ en español y húngaro.

En otro estudio realizado por la Universidad Eötvös Loránd de Hungría, y publicado en la revista NeuroImage, se asegura que el cerebro de los perros puede detectar el habla y mostrar diferentes patrones de conducta para un idioma familiar y otro desconocido, representando la primera vez, en que se detecta esta habilidad hasta el momento atribuida solamente al cerebro humano.

La autora principal de ese trabajo, Laura V. Cuaya relató como hace «algunos años me mudé de México a Hungría para mi investigación posdoctoral y mi perro, Kun-kun, vino conmigo. Antes, solo había hablado con él en español. Así que me preguntaba si Kun-kun notó que la gente en Budapest hablaba un idioma diferente», dijo.

En ese orden, 18 caninos fueron adiestrados para realizar el estudio y se utilizó un escáner de imágenes por resonancia magnética que registraron su actividad cerebral mientras escuchaban grabaciones de audio de extractos de ‘El Principito’ en español y húngaro.

«Todos los perros habían escuchado solo uno de los dos idiomas de sus dueños, por lo que de esta manera podríamos comparar una lengua muy familiar con una completamente desconocida». «Se reprodujeron versiones mezcladas de estas grabaciones que no tenían sentido y no sonaban naturales», señaló Cuaya.

Como resultado del estudio, los investigadores destacan que los patrones de actividad dentro de la corteza auditiva primaria de los animales fueron diferentes en dependencia de si escuchaban el habla real o las versiones mezcladas, con lo cuál se determinó su capacidad para diferenciar el lenguaje conocido y el no conocido, independientemente del idioma.

Además, indican los expertos, fue posible evidenciar que los perros también pudieron discernir entre el idioma español y el húngaro, explicando, que «cada idioma se caracteriza por una variedad de regularidades auditivas. Nuestros hallazgos sugieren que durante su vida con humanos, los canes captan las regularidades auditivas del lenguaje al que están expuestos».

88480cookie-checkLos perros podrían estar al tanto de las leyes de la física e incluso distinguir entre diferentes idiomas, indican estudios

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