Como ejemplo sorprendente, podemos destacar al meteorito de 17 metros de ancho que impactó sobre Chelyabinsk en 2013, creando una onda expansiva que destrozó las ventanas de las casas.

En sus 4.500 millones de años, la superficie de la Tierra ha sido bombardeada por cientos de grandes asteroides Los cráteres más grandes de la Tierra son el rastros del impacto de meteoritos antiguos que se han estrellado contra su superficie. Investigadores estiman, que al menos 190 de estas colisiones dejaron marcas colosales que aún son visibles en la actualidad.

Sin embargo, es válido conocer que no todos los cuerpos celestes que ingresan a la atmósfera de nuestro planeta llegan a su superfficie. Ante esta realidad, podemos preguntarnos: ¿qué necesita un asteroide para que haga mella en la Tierra y deje impactos tan grandes como los cráteres conocidos?

En principio, lo cierto es que la mayoría de las rocas espaciales que llegan a la atmósfera de la Tierra no son tan grandes. La Agencia Nacional Espacial Americana (NASA), asegura que éstos en su mayoría son «muy pequeños», de aproximadamente 1 metro de ancho, lo cuál resulta ser muy bueno para los terrícolas, ya que cualquier roca espacial de menos de 25 metros de diámetro no suele atravesar la atmósfera terrestre, indican los expertos.

Estudios replejan, que las velocidades ultrarrápidas que alcanzan las rocas espaciales calientan los gases de la atmósfera, que incineran todos estos desechos en el proceso. En la mayoría de los casos, cualquier remanente de roca espacial que haya pasado a través de la atmósfera hará poco o ningún daño si llega a la superficie.

Como ejemplo sorprendente, podemos destacar al meteorito de 17 metros de ancho que impactó sobre Chelyabinsk en 2013, creando una onda expansiva que destrozó las ventanas de las casas. Sin embargo, mediante una exhaustiva revisión del área se determinó que, en realidad, el cráter no se formó porque el meteoro nunca llegó a tocar el suelo terrestre.

Gerhard Drolshagen, un físico que se especializa en objetos cercanos a la Tierra en la Universidad de Oldenburg, en Alemania, dijo que la mayor parte de ese cuerpo celeste se convirtió en polvo y pequeños meteoritos. En ese sentido, un informe de la 45.ª Conferencia de Ciencias Planetarias y Lunares de 2014, asegura que todo lo que queda de esa enorme roca es un meteorito de 5 pies de ancho en el fondo de un lago cercano, además de algunos fragmentos más pequeños.

No obstante, se tiene constancia de que, de los 190 cráteres de impacto conocidos en la superficie de la Tierra hay pruebas de que algunos asteroides más grandes han atravesado las defensas naturales de nuestro planeta.

Expertos indican que la mayoría de ellos aterrizó en América del Norte (32 %), seguido de Europa (22 %), Rusia y Asia (16 %), según la base de datos de la NASA. A su vez, de los cráteres de impacto conocidos, 44 tienen un diámetro de 20 kilómetros o más. Esto es lo que sabemos sobre los tres mayores impactos en la tierra o el agua

Según el Observatorio de la Tierra de la NASA, el cráter de impacto más grande de la Tierra es el cráter Vredefort en Sudáfrica, que tiene 160 km de ancho y probablemente se formó hace unos 2 mil millones de años. El cráter está en gran parte destruido, pero según lo que queda de su borde, los científicos estiman que el asteroide que golpeó nuestro planeta tenía un diámetro de 10 a 15 km. Aunque es más grande que el asteroide que mató a los dinosaurios, investigadores aseguran que su caída sucedió pero mucho antes.

Su impacto se convirtió en un verdadero desastre para la Tierra antigua, al provocar toda una serie de erupciones volcánicas y una colosal nube de polvo que oscureció la luz de la estrella durante mucho tiempo. Este cráter está ubicado en la península de Yucatán en México y tiene unos 180 km de ancho, pero es mucho más joven. El mismo, fue creado por un asteroide de 12 km de ancho que golpeó la Tierra hace 66 millones de años.

Aunque el cráter ahora está parcialmente en tierra, Yucatán estaba bajo aguas poco profundas en el momento del impacto. La colisión resultó en la extinción del 75% de las especies, incluidos los dinosaurios no aviares. El impacto enviaría una «tormenta» de rocas y escombros al espacio.

Según se afirma, al regresar a la Tierra luego del impacto, los trozos de roca en llamas probablemente quemaron gran parte del planeta. El choque también habría creado una nube de polvo que envolvió la Tierra durante años, bloqueando la luz solar e interrumpiendo las cadenas alimentarias. Los dinosaurios que sobrevivieron al impacto inicial probablemente murieron de hambre en masa.

Al igual que Vredefort, el tercer cráter de impacto más grande acaecido en la Tierra se encuentra ubicado en Ontario, Canadá, y a su vez, es uno de los cráteres de impacto más antiguos que se conocen en nuestro planeta.

Un estudio de 2014 encontró que la cuenca no estaba formada por un asteroide, sino por un cometa gigante o una mezcla rocosa de fragmentos de asteroides y hielo. Un objeto espacial con un diámetro de 10 a 12 km chocó con la Tierra hace unos 1.800 millones de años, indican estudios. Actualmente, debido a la erosión, el cráter es casi irreconocible, pero allí florece la extracción de níquel y hierro.

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