Los audios a los que tuvo acceso el periódico The Intercept, revelan como el entonces ministro de Defensa de la administración de facto de Jeanine Áñez, Luis Fernando López, y un exadministrador civil del Ejército de los EEUU, Joe Pereira, habrían comenzado a coordinar sus operaciones en Bolivia para organizar esa misión con mercenarios estadounidenses.

Según revelan grabaciones a las que tuvo acceso el diaro The Intercept, el gobierno de facto de Bolivia, liderado por Jeanine Áñez, habría estado planificando un segundo golpe de Estado en ese país latinoamericano para impedir que Luis Arce, en representación del partido izquierdista Movimiento al Socialismo (MAS), asumiera la Presidencia de la República luego de ganar los comicios que fueron celebrados en octubre de 2020, un año después del golpe de Estado ejecutado en contra del expresidente Evo Morales.

A partir de unos documentos y audios, se revela como el entonces ministro de Defensa de la administración de facto de Jeanine Áñez, Luis Fernando López, y un exadministrador civil del Ejército de los EEUU, Joe Pereira, habrían comenzado a coordinar sus operaciones en Bolivia para organizar esa misión con mercenarios estadounidenses. y revertir el triunfo obtenido por Arce, con 55,11 % de los votos en primera vuelta.

Fernando López, quién se encuentra prófugo de la Justicia boliviana, indicó en dicha grabación que estaba «trabajando para evitar la aniquilación de Bolivia». «Las Fuerzas Armadas y el pueblo tienen que levantarse para bloquear una administración de Arce», enfatizó el exfuncionario, argumentando al mismo tiempo que «las próximas 72 horas son cruciales».

«Los armamentos y otros equipos militares obviamente son muy importantes para reforzar lo que estamos haciendo», «el comandante de las Fuerzas Armadas (Sergio Orellana, quien huyó de Bolivia) está trabajando en todo esto», afirmó López en el audio a su interlocutor, agregando que «otros altos funcionarios del gobierno están dispuestos a apoyar este plan».

La conversación entre López y Pereira, dejó clara su intención de hacer uso de mercenarios estadounidenses que serían contratados para ejecutar la maniobra golpista contra Arce y el MAS, los cuáles llegarían a Bolivia desde una base militar ubicada en las afueras de Miami, con la misión de apoyar a unidades militares, escuadrones de policías y pistoleros del país andino.

«El pedio de las armas no es un problema», aseguró Pereira a López, remarcando que para esa misión tenía la capacidad de «conseguir hasta 10.000 hombres».

«Las llamadas telefónicas, junto con los correos electrónicos filtrados sobre un despliegue masivo de pistoleros contratados para coincidir con las elecciones, revelan cómo Bolivia pudo haber visto un nuevo derramamiento de sangre a fines del año pasado», destaca The Intercept.

Además, señala el diario, dos fuentes militares estadounidenses confirmaron que los comandos de Operaciones Especiales para los que trabajan se habían enterado del complot golpista en Bolivia, pero expresaron que «nunca salió nada de eso». «Hasta donde yo sé, nadie los tomó en serio», manifestó uno de los militares.

56340cookie-checkGobierno de Áñez habría planificado segundo golpe de Estado en Bolivia, según grabaciones

Deja un comentario