Según destacó el profesor asociado del Departamento de Historia de la Universidad Estatal de Moscú, Andrei Shadrin, la economía soviética ya no satisfacía las demandas de la sociedad y el Estado, incluidos los militares.

Hace 30 años, el 8 de diciembre de 1991, se firmó un acuerdo de disolución de la Unión Soviética en Belovezhskaya Pushcha (un parque nacional en Bielorrusia). El acuerdo estipulaba que la Unión Soviética «como sujeto de derecho internacional y una realidad geopolítica dejó de existir» y se estableció la Comunidad de Estados Independientes (CEI). El documento fue firmado por los líderes de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia y las Repúblicas Socialistas Soviéticas de Bielorrusia y Ucrania, Boris Yeltsin, Stanislav Shushkevich y Leonid Kravchuk.

Con motivo de esta fecha, la agencia estatal rusa de noticias TASS, conversó con algunos expertos que consideran que el patrón económico soviético había alcanzado sus límites a fines de la década de 1970, sin embargo, les resultó difícil separar entre las razones del colapso de la Unión Soviética solo las políticas o económicas, diciendo que una crisis sistémica condujo al colapso del estado soviético, mientras que los economistas y analistas políticos hasta ahora no han llegado a un consenso.

Para el presidente de la Sociedad Económica Libre de Rusia, y presidente de la Unión Internacional de Economistas, Sergey Bodrunov, «algunos científicos comparten la opinión de que el sistema del comunismo totalitario había comenzado a destruirse debido al bajo nivel de vida de las personas, la crisis general del patrón económico, la supresión de la iniciativa económica, el sistema de gestión centralizada y la burocracia».

Según declaró el académico, «otros sugieren que todo fue culpa de las diferencias en la élite gobernante. Algunos dicen que la crisis socioeconómica fue provocada artificialmente por una carrera armamentista, señalando la derrota en la ‘Guerra Fría’ como la razón del colapso de la Unión. La verdad está en algún punto intermedio, como de costumbre, con un atasco de problemas sistémicos que conducen a la caída», destacó Bodrunov.

A su vez, el experto acotó, que «el carácter absoluto del llamado ‘fin de la URSS’ no estaba innato en su ADN, sus razones no eran una patología incurable», remarcó el analista ruso, y agregó, que existían oportunidades económicas para salir a flote de esa crisis estructural.

«Muchos expertos e incluso economistas y políticos occidentales comparten esta opinión. En particular, Margaret Thatcher, quien se desempeñó como Primera Ministra británica en 1990, cuando se dirigió a los productores de petróleo estadounidenses en 1991, reconoció que el porcentaje de crecimiento del producto bruto nacional de la Unión Soviética era dos veces mayor en comparación con Occidente, y considerando sus inmensos recursos naturales, el país tenía oportunidades reales de exprimir a los países occidentales de los mercados globales si utilizaba una gestión económica racional”, explicó el economista ruso.

Bodrunov resaltó el hecho, de que, «incluso en los últimos años de existencia de la URSS, la economía soviética fue la segunda más grande del mundo en términos de valor bruto después de Estados Unidos, representando aproximadamente el 50% de la economía estadounidense», dijo.

Por su parte, el rector de la Universidad Europea, Vadim Volkov, cree que fue posible evitar el colapso económico con la ayuda de las reformas a fines de la década de 1960, y principios de los 70’s.

«Probablemente, a través de la introducción de elementos de la economía de mercado, otro sistema de motivación, otro sistema de gestión, cierta descentralización, probablemente, fue posible evitarlo a tal escala, lo que significa que la carrera armamentista también mató a la Unión Soviética», señaló.

En ese sentido, Andrei Shadrin, quién se desempeña como profesor adjunto del Departamento de Historia de la Universidad Estatal de Moscú, comentó a TASS que «es necesario tener en cuenta el hecho de que la economía soviética de los años setenta y ochenta era mucho más fuerte que la de los veinte, aunque esa particularidad no la salvó de la degradación», por tanto, reseñó el experto, «la razón (del colapso) no fue solo la economía, sino también la política seguida por las autoridades».

«Claramente, la economía soviética de la década de 1970 era varias veces más fuerte, más capaz de existir que en la década de 1920. Sin embargo, el país no se disolvió en la década de 1920, no se degradó, mientras que en la década de 1970 ocurrió lo contrario. Esto significa que el problema no era la economía, sino la política que perseguía”, opinó Shadrin.

«La economía soviética ya no satisfacía las demandas de la sociedad y el Estado, incluidos los militares», aseguró académico ruso.

Según destacó el profesor asociado del Departamento de Historia de la Universidad Estatal de Moscú, Andrei Shadrin, Shadrin, la economía soviética ya no satisfacía las demandas de la sociedad y el estado, incluidos los militares.

En consonancia, Bodrunov sugiere a su vez, que «fue posible evitar tanto una fuerte caída en la calidad de vida en el país como el colapso de la producción, particularmente considerando el nivel bastante alto de desarrollo tecnológico de la URSS y su enorme potencial».

«Una de las alternativas, y tanto expertos extranjeros como rusos escriben mucho al respecto, fue moverse como lo hizo China, que logró transformar la economía en un mercado controlado por el Estado», explicó el economista ruso.

«Andropov redactó reformas, principalmente orientadas a la recuperación de la planificación centralizada, como solía ser con Stalin, junto con incentivos financieros, el desarrollo de actividades laborales individuales, pago más diferenciado por el trabajo, incluso con cuestiones como la atracción de capital extranjero», dijo Shadrin.

Yuri Andropov llegó al poder en 1982 y trató de hacer frente a la situación estableciendo la tarea de aumentar la eficiencia laboral, sin embargo, el dirigente soviético no llegó a implementar esos planes, al mismo tiempo que la República Popular China también comenzó a desarrollar tales reformas.

«La posición de China en ese momento podría compararse con la de algunos países africanos. ¿Te imaginas en qué transformaron a China esas reformas? Esta fantástica transformación basada en el patrón del que comenzamos a hablar, también podría haber ocurrido en la Unión Soviética. Pero nunca sucedió», remarcó Shadrin.

El sentimiento de nostalgia por la Unión Soviética se sostiene por dos factores importantes: la igualdad y el Estado fuerte.

Han pasado 30 años desde la desintegración de la URSS, sin embargo, millones de ciudadanos rusos y de la CEI todavía sienten nostalgia por la Unión Soviética debido a la demanda de la restauración de la justicia social que en su seno fue instaurada.

«Lo que pasa es que en un intento de retirarnos del sistema soviético hemos llegado a una sociedad de profunda heterogeneidad social cuando surgió la llamada desigualdad ‘excesiva’ en Rusia. Curiosamente, los rusos se refieren a la recuperación de la equidad social como una de los problemas más relevantes, ya que es una de las principales demandas de la sociedad, lo que está demostrado por numerosas investigaciones sociológicas», comentó Bodrunov, al respecto.

A su vez, el economista considera que «la memoria colectiva sobre la pertenencia a un Estado enorme en el pasado, a una potencia fuerte que tuvo fuerza en el mundo, une a muchos, tanto en Rusia como en las ex repúblicas soviéticas».

«Porque allí se sentían muy bien consigo mismos. Básicamente, todos los problemas de la Unión Soviética se reducen al déficit. Si no hubiera habido déficit, habría estado, en principio, bien», indicó por su parte, Shadrin.

80470cookie-checkExpertos aseguran que los problemas sistémicos llevaron al colapso económico de la URSS

Deja un comentario